Novelado

11º Rosa

Me había venido a ver alguna vez, y cuando tenía alguna tarjeta de teléfono la llamaba, a la hora en que sabía que estaba en el trabajo. - Fernando me ha prohibido comunicar contigo, y que le hable de ti a los niños. Es la condición que le había puesto antes de casarse, mantenerlo a él lejos de ellos. Por ella tenía alguna noticia de casa y de mamá. - Creo que mamá sí que querría verte, pero Rodrigo no quiere saber nada de eso. Dice que es mejor así, dejarla tranquila. No sabe que he venido a verte. De veras lo siento por ti, pero es todo tan difícil. Nos has hecho mucho daño.

De vez en cuando me manda un paquete de ropa por el apartado de correos de la Pastoral. Antes de marcharse, primero a Zaragoza, y después a Madrid, me venía a ver de vez en cuando, y le enseñaba fotos de las niñas, del bautizo, de la primera comunión. - Paula es de su padre, pero Bea es igual a nosotros dos. Y miraba la sonrisa alegre y la mirada azul y vivaz de la niña, con sus rizos dorados, y me transportaba a la imagen de la chica monísima, alegre y divertida, que nunca paraba en casa, la estrella de todas las reuniones: Rosa, la mayor de los hermanos. Pocos recuerdos conservo de Fernando. Sí que de vez en cuando le decía a ella para picarla – No sé cómo puedes salir con alguien tan pijo. Nunca tuve con él mucha afinidad, al fin y al cabo había entre ambos los años suficientes como para que no se mezclaran las pandillas.

Durante un tiempo seguí melancólicamente con la mirada a la familia feliz de peregrinos, con sus dos hijas. En un primer momento se me pasó por la cabeza si serían mis sobrinas desconocidas. Y pensé que si hubiese tenido hijos, podrían tener esa misma edad.


Last modified: Monday, 9 November 2020, 11:36 AM